El decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, José María Alonso, ha participado en el acto de clausura de la edición presencial del Máster de Acceso a la Profesión de Abogado de la Universidad Camilo José Cela, que ha tenido lugar en el Campus de Almagro de la propia UCJC.
En el acto ha intervenido como presentadora Miriam Salvador, directora del departamento de Derecho, que ha destacado las actividades de interés jurídico-profesional realizadas durante el curso 2021/22, buena parte de ellas centradas en la formación más allá de las aulas, poniendo de relieve el liderazgo del Colegio de Abogados de Madrid como el mayor colegio profesional de Europa, que celebrará en junio los 425 años de su fundación.
Por su parte, Eva García, decana de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la UCJC, ha realizado una reflexión titulada ‘Comunicación y empresa’ sobre la motivación, la modernidad, la certidumbre como máxima aspiración humana y la confianza en momentos como los actuales en los que se mira con nostalgia la normalidad perdida.
También ha tomado la palabra el vicerrector de Calidad y Evaluación, Ricardo Rejas, que ha desarrollado el tema ‘El impacto de las TIC en el derecho’, en el que ha descrito el carácter extraordinariamente exponencial del crecimiento tecnológico, el carácter complejo de la profesión de la abogacía ante este entorno volátil e incierto, el impacto de las tecnologías como herramientas para el ejercicio del derecho, y la tecnología como área de especialización de la profesión, con materias como la ciberseguridad, inteligencia artificial o la protección de datos.
Ignacio Gordillo, abogado y antiguo fiscal de la Audiencia Nacional, ha intervenido para llamar la atención sobre los retos del derecho, la necesidad de vivir con pasión la profesión, y la implicación total del abogado frente a la corrupción y como garante de las libertades.
Finalmente, el decano José María Alonso ha subrayado en su discurso, titulado “El ejercicio de la abogacía en el siglo XXI”, la relevancia del derecho de defensa, la necesidad de la permanente formación del abogado, del trato personal con el cliente, la capacidad de trasladar confianza al mismo, la exigencia de la ética y deontología, y la capacidad de negociación como estrategia. Además, ha puesto de relieve cómo las nuevas tecnologías van a ayudar al abogado a ser más eficiente y que, ante la globalización, resulta incuestionable la interrelación con los ordenamientos jurídicos internacionales, la consolidación de los ADR, la abogacía preventiva, y la nueva configuración de la abogacía de empresa.


