Todo el mundo ha dado vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño porque no se quita de la cabeza un informe del trabajo o un problema familiar. Los pensamientos acuden una y otra vez a la mente de manera repetitiva y sin encontrar solución. Ese dar vueltas a las cosas se llama en el ámbito de la psicología rumiación y está detrás del 40 % de los problemas de ansiedad de la población española y del 30 % de los de depresión.
La predisposición biológica y las experiencias vividas explican, en cierta medida, la aparición de los problemas de salud mental, pero lo que verdaderamente explica el mantenimiento o empeoramiento de las dolencias mentales son las estrategias que se utilizan para regular lo que se siente. En este sentido, la rumiación es la principal estrategia silenciosa que aleja a la población española del bienestar.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio Comprender o rumiar nuestras emociones. Análisis de las estrategias silenciosas que nos acercan o apartan del bienestar emocional, elaborado por los profesores de la UCJC Ruth Castillo-Gualda y Juan Ramos-Cejudo. El informe, realizado en colaboración con Línea Directa, se ha hecho a partir de los resultados de 1.700 encuestas realizadas en toda España durante el pasado mes de septiembre, utilizando cuestionarios científicamente validados.
El hábito de rumiar puede afectar la salud de una persona al prolongar o intensificar la depresión, afectar a su capacidad para pensar y procesar emociones; agravar la ansiedad; provocar problemas de sueño y conductas impulsivas; exacerbar y mantener las respuestas al estrés, lo que lleva al estrés crónico; y aumentar el riesgo de inflamación y problemas de salud física, entre otros problemas. La rumia, además, puede convertir la preocupación en un hábito o una forma de vida.
El estudio identifica tres respuestas poco útiles que conducen a la ansiedad y la depresión y, por tanto, alejan a los ciudadanos del bienestar:
- Reprimir lo que se siente
- Rumiar la situación o el problema
- Desconocer las causas del malestar emocional
Y también propone algunas estrategias para prevenir la ansiedad y la depresión y, de esa forma, mejorar la salud mental y el bienestar:
- Identificación emocional: reconocer señales emocionales en el cuerpo y la mente.
- Comprensión emocional: entender qué causa lo que sentimos. No juzgarnos ni culparnos, ni anticiparnos a los problemas porque solo nos mantendrá en ese malestar, intensificándolo y bloqueándolo
- Reevaluación emocional: saber reinterpretar las situaciones emocionalmente intensas para sentirnos mejor. Intentar que nuestra mente no se quede anclada en un mismo pensamiento de forma repetitiva. Un ejemplo de reevaluación de emociones es el de reinterpretar la frustración: «No conseguir algo que quiero no implica que no sea capaz, que no sea lo suficientemente válido».
- Atender y afrontar aquello que sí es importante: en términos generales, si nuestra mente está ocupada en este tipo de contenido se aleja de otras preocupaciones.


