Hoy se cumplen veinte años de la muerte de Camilo José Cela (1916-2002)- Recuerdo y Homenaje

La vocación literaria de Camilo José Cela se inicia en 1931, y lo hace como lector, un lector metódico y consciente: los clásicos, los modernos del 98 y Ortega y Gasset.

Su primer perfil como escritor es el de poeta: Pisando la dudosa luz del día (1945) fue escrito en los primeros meses de la guerra civil e inicia una voz, timbrada en los magisterios de Neruda, Alberti y Aleixandre.

El segundo perfil, el indispensable, el que avalaría el Premio Nobel de 1989, se configura en 1942 con La familia de Pascual Duarte.

Camilo José Cela es novelista que, con Unamuno, Baroja y Valle-Inclán en su equipaje, abre los caminos de la novela de posguerra, que culminan por primera vez en La colmena (1951). Su último otero será la novela gallega Madera de boj (1999), una obra maestra situada en la Costa da Morte. La narrativa breve dibuja su tercer perfil. Cuentos, fábulas, apuntes carpetovetónicos (genial creación que une lo intrahistórico unamuniano con la perspectiva orteguiana) y divertimentos constituyen una amplísima gavilla que es la médula de su escritura.

Pese a la radical unidad de la obra de Camilo José Cela, la pluralidad de sus manifestaciones autentifica un cuarto perfil: el autor de libros de viaje, con el punto de partida del magistral Viaje a la Alcarria (1948). Para ello amalgama la tradición aprendida en los viajeros del 98 con Unamuno a la cabeza, las “notas de andar y ver” de Ortega y los libros de Josep Pla.

El quinto perfil es el que dibujan la inacabable lista de colaboraciones periodísticas con las que CJC sembró la prensa española desde 1942 hasta el siglo XXI. El lector atento descubrirá en esta “escritura del día” muchas de las invariantes de su pensamiento y una constante glosa del mundo en torno.

Por ello, la Universidad Camilo José Cela tiene el honor de contar entre su patrimonio con los 23 cuadernos manuscritos que atesoran la última y más extensa colaboración de Cela en la prensa: la que inició en noviembre de 1993 y se prolongó hasta el final de sus días, bautizada con el nombre de El color de la mañana en el diario ABC.

Al margen de sus importantes quehaceres en los dominios de la lexicografía (Cela era miembro de la Real Academia Española desde 1957) y otros saberes anexos y de sus creaciones teatrales, el último perfil de este gigante de las letras españolas lo constituye su obra memorialista: La rosa (1959) y Memorias, entendimientos y voluntades (1993) son dos joyas de la escritura autobiográfica.

Estas son las caras del poliedro Cela: novelista, narrador, articulista, vagabundo, dramaturgo, memorialista, lexicógrafo y, sobre todo, poeta. Son sus perfiles, al que hay que añadir su constante y continuada vocación universitaria que le ofreció su última y muy sincera satisfacción al colocar, el 16 de de octubre de 1999 la primera piedra de la nueva Universidad Camilo José Cela, de la que fue nombrado Rector Honorario y Vitalicio.

La Universidad Camilo José Cela le recuerda día tras día con su presencia perdurable y su legado hacedor de nuevos horizontes. Gratias tibi agimus, magister.

Adolfo Sotelo Vázquez

Director de la Cátedra Camilo José Cela de Estudios Hispánicos (UCJC)