‘The Real World of College’: Hallazgos de un estudio de diez años sobre la educación superior en Estados Unidos

“La gran pregunta es para qué sirve ir a la universidad, por qué es importante ir a la universidad. La respuesta fundamental es porque es una oportunidad única para desarrollar la mente. Pero antes de dar más respuestas, primero hay que analizar la realidad de los centros de educación superior”. A ello se han dedicado Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, y Wendy Fischman, directora de proyectos de investigación en la misma Universidad de Harvard, a realizar un estudio cualitativo de una duración de diez años, sobre diez universidades norteamericanas y con dos mil participantes.

Entre 2012 y 2018, se realizaron entrevistas con preguntas abiertas, entre alumnos, profesores, administradores, padres y con los departamentos de Recursos Humanos. El objetivo de estas entrevistas era recoger la mayor cantidad de datos, desde muchas perspectivas, y analizarlos en profundidad. Posteriormente se codificaron con un   manual de codificación fiable, uniforme y exhaustivo, se utilizaron programas de análisis de datos tecnológicos y se estructuraron los resultados.

Uno de los resultados más relevantes es asimismo uno de los más sencillos: los estudiantes son más parecidos que diferentes, tienen más similitudes que diferencias. Tras la obtención de datos, el análisis de los resultados y la extracción de conclusiones, se llegó al diagnóstico y las recomendaciones.

El primer problema diagnosticado fue que todo centro de educación superior intenta complacer y satisfacer las necesidades de cada alumno que llega, intenta dar a cada uno lo que le interesa, en lugar de centrarse en una única misión. De esta forma se crean objetivos muy diversos y muy confusos. Se produce conflicto de intereses. La recomendación es crear una única razón de ser de la universidad. Cada universidad ha de tener una única misión, ofrecer un único mensaje.

El segundo problema diagnosticado fue la falta de comunicación. Y la solución es simplemente comunicar. En cada visita, desde el primer momento en que se produzca la primera relación del “cliente” con la universidad, ésta debe comunicar claramente cuál es su misión.

Y así se llega al tercer problema. Y es que, al desarrollar programas, proyectos e iniciativas dentro de la propia universidad, se pierde de vista la misión principal. Todos los demás desarrollos, incluso nuevas misiones, siempre tienen que estar relacionadas con la primera y fundamental misión. Esa es la solución para conseguir las metas y los objetivos de cualquier acción universitaria.

Solucionados los principales problemas, es el momento de hacerse la gran pregunta: ¿por qué es importante ir a la universidad? La contestación se basa en tres modelos mentales básicos: el modelo inercial, en el que inician estudios superiores porque sí, porque hay que hacerlo; el modelo transaccional, cuya razón principal aduce que es para tener un grado, o un puesto de trabajo o un reconocimiento social, y el modelo exploratorio, según el cual se busca conocer nuevos campos, nuevas actividades o nuevas personas.

Pero para cualquiera de los tres modelos hay también una sola respuesta, se va a la universidad porque es una oportunidad única para desarrollar la mente. Y porque allí se debe aprender a reflexionar, a pensar, a aumentar la capacidad mental. A crear y fortalecer el llamado Capital de la Universidad (Higher Education Capital o HEDCAP), formado por  habilidades y competencias que llegan para quedarse y que aumentan con más formación. No se sabe qué modelo académico triunfará en el futuro, pero el capital de la universidad seguirá siendo fundamental.