Uno de cada cuatro profesores no utiliza nunca herramientas digitales en el aula

La Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela, dirigida por Francisco López Rupérez, ha dado a conocer las conclusiones del estudio El profesorado a la luz de PISA 2018. Algunas implicaciones para la política educativa española que aborda el alcance de las políticas centradas en el profesorado, y analiza sobre una base empírica aspectos tales como la formación, las competencias docentes o el grado de satisfacción con su puesto de trabajo.

El estudio concluye que los profesores de secundaria, según sus propias opiniones, cuentan una formación inicial y permanente insuficientes, que además no están bien alineadas con factores críticos del rendimiento de los alumnos, tales como su comportamiento y gestión del aula, enfoques de aprendizaje individualizado o utilización de los resultados de la evaluación; ni con competencias para el siglo XXI, como destrezas TIC aplicadas a la enseñanza, enseñanza en un entorno multicultural o plurilingüe, o enseñanza de destrezas transversales, por ejemplo. “Los profesores son quienes suelen elegir los contenidos (de la formación permanente) en los que quieren formarse, por lo que esta falta de alineación entre las necesidades reconocidas y la formación recibida no es atribuible solo a las administraciones educativas” ha apuntado el investigador principal, López Rupérez.

En términos generales, uno de cada cuatro profesores no utiliza nunca herramientas digitales, y este porcentaje se incrementa en función de la complejidad de la herramienta hasta superar el 40% para las más difíciles.

También se observa que los centros escolares que no tienen políticas para el empleo de tecnología en la enseñanza tienden a adolecer de un uso deficiente de herramientas digitales  de los profesores con sus estudiantes. El estudio destaca en sus conclusiones que no existen políticas para promover un mayor y mejor uso de herramientas digitales en el aula de los centros que escolarizan alumnos en desventaja social.

Por otra parte, los profesores de educación secundaria en nuestro país tienen un grado de satisfacción con su trabajo y con su profesión muy alto.

Recomendaciones

La investigación urge a reformar el modelo de acceso a la profesión docente “con los rasgos comunes a los modelos adoptados por los sistemas educativos de alto rendimiento o a los del sector sanitario”. Además, anima a alinear la formación del profesorado con las competencias para el siglo XXI, de forma que se mejore el aprendizaje de los alumnos en el uso de herramientas digitales.

Otro punto que el informe recomienda es el desarrollo de un modelo de carrera profesional que sea complementario y coherente con respecto al sistema de acceso. “De esta forma se haría más atractiva la profesión docente para personas con talento y se aprovecharía su conocimiento y experiencia docente para fortalecer la profesión”, ha subrayado López Rupérez.

En cuanto a las comunidades autónomas, el estudio aconseja efectuar un diagnóstico preciso de las necesidades de formación, con una oferta de formación permanente alineada con las necesidades del profesorado y del sistema educativo, y prestar una atención especial a aquellos profesores que enseñan en centros socialmente desventajados. Además, anima a estimular y apoyar a los centros docentes para que definan políticas de uso de los dispositivos digitales en la enseñanza.

El director de la Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC ha recordado en su presentación que la OCDE advierte que “los sistemas de alto rendimiento no disfrutan de un privilegio natural simplemente debido a su tradicional respeto por los profesores, sino que han sido capaces de construir un cuerpo docente de elevada calidad como resultado de elegir deliberadamente políticas que han implementado cuidadosamente a lo largo del tiempo.