Un estudio de la UCJC determina la importancia de los baños públicos para las personas que padecen la enfermedad de Crohn

Guido Corradi, profesor del Grado en Psicología de la Universidad Camilo José Cela, ha desarrollado, junto a Eduardo García-Garzon (profesor del mismo grado en la UCJC) y Juan Ramón Barrada (docente de la Universidad de Zaragoza), un estudio que determina la percepción de los baños públicos. Este proyecto quiere ayudar a personas que padecen alguna enfermedad limitante que conlleva un uso impostergable del cuarto de baño, como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn o el síndrome de intestino irritable.

Los pacientes de EII conviven con una realidad que para muchas personas es un tabú: necesitan tener, en todo momento, un retrete disponible. La mayoría de la gente prefiere no tener que evacuar en un aseo fuera de su casa, pero las personas que padecen alguna de estas enfermedades no tienen opción, y esta constante presión psicológica llega incluso a afectar a su educación, empleabilidad o capacidad de socialización, entre otras actitudes interpersonales.

La mayoría de las ciudades no cuentan con una red adecuada, lo que supone un impacto nefasto en la salud física y mental de este colectivo de personas, que necesitan saber en todo momento donde pueden contar con retretes accesibles, limpios y seguros.

Tal y como afirma Corradi, la comunidad científica de la psicología de la salud no ha considerado muy relevante la importancia de los cuartos de baño públicos, “porque se han ocupado de otros temas también relevantes para personas con EII crónicas. Las preguntas sobre el impacto de los baños públicos en la salud mental existen, pero nunca se les ha prestado la atención que merece porque, en mi opinión, hay un cierto tabú, no se considera ‘guay’ para ser investigado”.

Preferencias de los usuarios de un baño público

La escala de percepción de baños públicos (PBPS, por sus siglas en inglés) recoge catorce características calificables sobre estas instalaciones, divididas en tres grupos: privacidad, facilidad de uso y limpieza. La investigación de Guido Corradi ofrecía a los participantes realizar una encuesta sobre la importancia que le daban, puntuada del 1 al 5, a una serie de afirmaciones como que el baño tenga la posibilidad de cerrar bien las puertas, que no le haga sentir expuesto, que tenga todo lo que se necesita, que no tenga manchas, etc.

Los resultados mostraron que las personas más dependientes del baño valoran más la privacidad y la limpieza de los baños públicos en comparación con una muestra de personas sin una enfermedad inflamatoria intestinal.

“Las equipaciones urbanas no cumplen con unos mínimos estándares de dignidad. En este sentido, estamos desarrollando nuevos estudios para ver el impacto que tiene esto en la vida diaria y en la calidad de la salud mental de la gente dependiente de baños”, concluye Corradi.