La universidad, clave para fortalecer el conocimiento interdisciplinar

La irrupción en nuestras vidas del COVID-19 ha desbaratado de una forma radical nuestra percepción de la realidad, de la seguridad y de lo cotidiano. Las grandes tecnologías de tratamiento de datos masivos, la inteligencia artificial, la ingeniería genética y las tecnologías de la comunicación se han convertido en las herramientas más poderosas para enfrentarse a esta situación.

La pandemia ha revalorizado el rigor del conocimiento y la autoridad derivada del mismo para hacerle frente y no deberíamos desaprovechar esta oportunidad para reclamar una mayor conciencia social de lo que supone el conocimiento científico-técnico en un momento en el que nuestros esfuerzos deben enfocarse a reconstruir un nuevo ecosistema a partir de la salida del estado de shock. Conocimiento que debe ser cada vez más interdisciplinar. Estudiar los fenómenos desde múltiples disciplinas, de forma transversal, y comprender así los mecanismos de funcionamiento se hace imprescindible, o mejor dicho, en ello puede ir nuestra supervivencia.

Esta atención a la generación del conocimiento y a la investigación técnica requiere, asimismo, la incorporación de personal cuidadosa y rigurosamente formado en distintas disciplinas, que no dejen de contemplar nunca, además de la profundidad de los conocimientos, la dimensión social y humana de los mismos.

Y no se puede desligar todo este proceso de la dimensión política. No se progresará hasta que los dirigentes políticos pasen de las palabras a los hechos en el reconocimiento de que, sin formación y sin ciencia, no hay futuro, invirtiendo los recursos adecuados y manteniendo su apuesta en el tiempo.

Nuestro objetivo profesional y personal como docentes e investigadores es avanzar desde la universidad en nuestras capacidades pedagógicas y en técnicas innovadoras para desarrollar las nuevas actividades formativas demandadas.

Emilio Lora-Tamayo, rector de la Universidad Camilo José Cela.