Camila Polensvaig: “El sistema educativo debe potenciar habilidades emprendedoras desde los inicios y no castigar el fracaso”

Entrevistamos a Camila Polensvaig, recientemente nombrada directora del Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas de la UCJC. Experta en esta área, desde su participación en la aceleradora de Startups Tetuan Valley ha organizado más de 30 programas de emprendimiento en España y ha trabajado con más de 400 startups. Asimismo, ha ayudado a cientos de emprendedores a hacer crecer sus ideas y a prepararse para los próximos pasos: financiación, acceso a otros programas de aceleración o ventas.

A partir de esta entrevista, el diario online El Confidencial publicó un artículo que puede leer aquí. 

Pregunta. ¿Es el espíritu emprendedor algo con lo que se nace?

Respuesta. Nace y se hace. El espíritu emprendedor es innato en muchas personas pero es necesario potenciarlo y reforzar esas habilidades. Promover el desarrollo de ideas, trabajar las capacidades emprendedoras y estar rodeado de un ecosistema que potencie esa pasión por el emprendimiento.

Así mismo, se puede aprender a emprender. Es necesario incentivar y educar a través de metodologías que potencien la curiosidad, la creatividad y la pasión por la búsqueda de soluciones a problemas reales. Trabajar el fracaso como parte del aprendizaje y generar espacios de experimentación, donde desarrollar el conocimiento y las habilidades necesarias.

P. ¿Cuáles son las características que definen al emprendedor?

R. El emprendedor sueña con que todo es posible, tiene pasión por generar cambios y no tiene miedo a asumir riesgos. Es creativo, positivo, innovador y no tira la toalla fácilmente.

P. ¿Por qué en España no emprendemos tanto como en el resto de Europa? 

R. Nos hace falta un sistema educativo que potencie las habilidades emprendedoras desde los inicios y no castigue el fracaso. Tenemos una educación donde no hay lugar para el error, falta potenciar el pensamiento crítico y enfrentar el alumno a situaciones dinámicas. Esto genera barreras a la hora de emprender, por la falta de autoestima y miedo al fracaso.

Además, es necesario el apoyo al ecosistema emprendedor desde las políticas públicas. En España nos encontramos con grandes barreras legales y financieras que suponen un alto riesgo a la hora de emprender. A diferencia de otros países, tenemos poca flexibilidad a la hora de constituir un negocio y difícil acceso a financiación, entre otras cosas.

P. ¿Hasta qué punto es la innovación y la tecnología son ingredientes necesarios a la hora de emprender?

R. La innovación, unida a la tecnología, permite reinventar sectores y generar cambios disruptivos.

Con la tecnología los emprendedores tienen una poderosa herramienta de comunicación a través de la cual se puede llegar a un público mucho más amplio, potenciando la gran posibilidad de crecimiento y dando lugar a la escalabilidad, que tanto caracteriza a las startups.

Por otro lado, la tecnología permite validar una idea de negocio sin necesidad de desarrollar el producto a la perfección y automatizar procesos que de otra forma llevarían mucho más tiempo y costes. Esto permite que los emprendedores puedan comenzar su negocio con pocos recursos, sin necesidad de grandes inversiones ni procesos muy largos.

P. ¿Es ahora un buen momento para emprender? 

R. Para aquellos que tienen espíritu emprendedor y pasión por el desarrollo de ideas, siempre ha sido y es buen momento para emprender.

Si bien es verdad que durante las épocas de crisis, surgen cambios sociales que requieren de reinvención y creatividad, dando lugar a grandes proyectos emprendedores, todos los momentos son buenos para resolver problemas y generar cambios.

Hoy día nos diferencia que tenemos grandes avances tecnológicos y más acceso a formación en emprendimiento. Además de organizaciones que apoyan y acompañan a los emprendedores en su camino, para desarrollar y hacer crecer sus ideas.

P. ¿Educamos para aprender a emprender?

R. Estamos viendo un cambio de paradigma en el sistema educativo, con grandes avances y renovaciones en diferentes áreas. Pero siguen faltando metodologías innovadoras que den respuestas a las necesidades del futuro.

Necesitamos una educación que enseñe para un mundo cambiante, cada vez más dinámico, incierto y complejo. Generar espacios donde los alumnos aprendan haciendo. En este aprendizaje, es necesario aceptar el fracaso, que simplemente indicará que hay algo que investigar y cambiar.

Creatividad, confianza, responsabilidad, pasión, educación emocional, y un largo etcétera siguen faltando para afirmar que estamos educando en emprendimiento y estamos apostando por el crecimiento de las personas desde las edades más tempranas, colocando al alumno en el centro del aprendizaje.

P. En su opinión, ¿están las empresas suficientemente comprometidas con la sociedad?

R. Así serán. Es evidente que es necesario un cambio en la forma en la que vivimos. Nos hemos vuelto más conscientes del daño causado al medioambiente, el exceso de consumo, las desigualdades sociales y la necesidad de cambiar este paradigma.

Al tiempo que ha aumentado la preocupación por los problemas globales, lo ha hecho la certeza de que los gobiernos no están consiguiendo resolverlos. El movimiento MeToo o las acciones para frenar el cambio climático son iniciativas que surgen al margen de la vida política. Iniciativas y movilizaciones sociales que buscan solucionar estos problemas con el fin de construir un mundo mejor.

P. ¿A quiénes van dirigidos el Máster en Emprendimiento con Impacto Social y el Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas?

Están dirigidos a personas convencidas de querer hacer realidad sus ideas y dispuestas a disfrutar de nuevas formas de aprendizaje para dar respuesta a las necesidades del futuro.

Aquellos que quieran dejar huella en la historia generando cambios y desarrollando soluciones a gran escala.

P. ¿Cuál cree que es el futuro de la educación?

R. El alumno será el centro del aprendizaje, con un modelo centrado en sus propias necesidades y tomando en cuenta sus habilidades, fortalezas y debilidades.

Prevalecerá la metodología Learning by doing, que se centra en la idea de aprender por medio del ‘hacer’. Estimula la participación, fomenta la colaboración, el descubrimiento a través de la ‘prueba-error’ y el desarrollo de una auto-evaluación justa.

El rol del profesor será diferente, así como el de la propia institución, quienes darán un espacio y guiarán a los alumnos a través de su propios procesos de aprendizaje. Éste se desarrollará a lo largo de toda la vida y no se limitará sólo a la etapa de formación obligatoria (entre los seis y los 16 años) y a la universidad.

Cambios que poco a poco están tomando forma, para asegurarnos que en 10 años los alumnos puedan tener una educación consecuente al mundo en el que vivimos.