Laura Cuesta ofrece en The Conversation pautas para combatir el uso abusivo de las pantallas durante el confinamiento

Durante estas semanas de confinamiento domiciliario ha aumentado considerablemente, como es lógico, las horas de uso de las pantallas (ordenadores, televisiones, tabletas, móviles…) para combatir el aburrimiento con los numerosos entretenimientos multimedia que se encuentran actualmente a disposición de los usuarios.

Para ayudar a gestionar este tema, Laura Cuesta, profesora de la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Camilo José Cela, ha publicado un artículo en la plataforma The Conversation en el que advierte sobre las consecuencias de abusar demasiado del uso de las pantallas, sobre todo en el caso de los más pequeños.

“Lo primero que hay que tener claro es que no se puede ser extremos (ni ahora, ni en condiciones normales, claro): no se va a conseguir que nuestros hijos estén sin pantallas todo el día, sería utópico e irreal, ni tampoco es conveniente pensar que, por ser una situación excepcional, todo vale y pueden hacer lo que quieran y cuando quieran, y luego ya veremos cómo lo arreglamos” afirma Cuesta en su artículo.

La profesora comprende que es muy difícil realizar actividades de ocio saludable dentro de casa. Y ese problema se agudiza en función de la edad de los hijos: “Cuando se tienen hijos pequeños el problema es menor, ya que es más fácil sustituir las actividades al aire libre por manualidades, ratos para pintar o dibujar, juegos de mesa en familia, etc. Pero cuando se debe abordar este problema con adolescentes la cosa se complica, ya que la mayoría de las actividades que les apetece hacer son online”.

Para encontrar un equilibro con el tiempo de uso de las pantallas y las actividades de ocio online, la profesora de la UCJC propone “confeccionar un horario y que cada familia pueda adaptar sus necesidades y las de sus hijos a él”. Entre las rutinas que Cuesta aconseja realizar se encuentran tareas domésticas tan simples como ducharse nada más levantarse, vestirse, hacer la cama, desayunar, hacer los deberes del colegio, ayudar en casa, poner la mesa, etc… y compaginar esas rutinas con entretenerse un rato con las redes sociales, jugar a videojuegos o ver alguna serie o película en familia.

Laura Cuesta termina su artículo enviando un mensaje de optimismo: “Y recuerde: no se frustre si un día, o dos, no se pueden cumplir los horarios; ya se sabe que, a veces, las normas están para saltárselas. Lo más importante es que usted y su familia sean positivos y afronten cada día como un nuevo reto, con ganas y con ilusión”.