La vicepresidenta de Panamá destaca en la Universidad Camilo José Cela la educación como un elemento clave para lograr la equidad de género

Isabel de Saint Malo de Alvarado, vicepresidenta y canciller de la República de Panamá, ha sido la protagonista de un diálogo abierto, organizado y acogido por la Universidad Camilo José Cela, en el que afrontó los retos de su país y de Latinoamérica, como el desarrollo económico, la educación o la equidad. Las graves crisis que sacuden a Nicaragua, y Venezuela, así como la delicada situación del “Triángulo Norte”, formado por El Salvador, Honduras y Guatemala fueron otros temas destacados de la conversación, inaugurada por el rector de la UCJC, Samuel Martín-Barbero, quien agradeció a de Saint Malo su presencia en la Universidad.

La número dos del gobierno panameño empezó su intervención resaltando el rol estratégico que juega su país en el comercio internacional, y destacó en su intervención los lazos históricos, culturales y económicos que les unen a España. “Más de 400 empresas españolas tienen sede en Panamá, generando una inversión superior a los 3.500 millones de dólares”, resaltó.

Durante su conferencia, aseguró que “nada le da más fuerza a la relación entre dos países que la diplomacia cultural y la movilidad entre sus estudiantes”, y abogó por promocionar y apoyar una diplomacia científica a través de compromisos internacionales relacionados con la agenda global para el desarrollo. La educación, así como la “necesaria” igualdad de género en puestos de responsabilidad en Latinoamérica, fueron temas centrales en su intervención. “Vemos con preocupación que, a pesar de la formación y de la experiencia de las mujeres latinoamericanas, no están llegando a posiciones directivas. Ahí debemos seguir trabajando”, declaró.

Insuficiente atención a la crisis en Nicaragua y más presión a Venezuela

De Saint Malo reconoció en el diálogo que tuvo lugar en el Campus de Almagro de la UCJC su preocupación por la crisis en Nicaragua. “Quizá los países de la región no le estamos prestando suficiente atención”, y que “el porcentaje de víctimas (…) ha sido comparativamente mayor” que en Venezuela. En su reflexión ha destacado que adicionalmente, Nicaragua sufre de un reto interno de “producir candidatos que puedan de manera efectiva participar en un proceso electoral y ganar elecciones”.

Sobre Venezuela, ha alertado sobre su crisis humanitaria y su extensión a países vecinos, debido al creciente flujo migratorio que, según Naciones Unidas, ha ascendido a más de tres millones en los últimos años y que podría llegar a cinco millones a finales de año.

La vicepresidenta de Panamá apostó por el liderazgo de Juan Guaidó para impedir que Nicolás Maduro continúe con su mandato y, más particularmente, la vía del Grupo de Lima. En su comparecencia, ha agradecido los esfuerzos de la Unión Europea y ha defendido una salida negociada, si bien ha enfatizado en un aumento de la presión a Venezuela como la mejor forma de resolver la crisis del país latinoamericano y alerta de la “alineación geopolítica” que utilizan la situación como escenario de confrontación.

Sobre otros desafíos que tiene América Latina, en referencia al triángulo norte de Centroamérica con El Salvador, Honduras y Guatemala, hizo alusión al tránsito por la región de migrantes intra y extra regionales, rumbo a Estados Unidos, lo que ha generado una crisis humanitaria en la frontera norte de México. Planteó la responsabilidad de la comunidad internacional para encontrar un balance entre hacer más digno el tránsito de los migrantes, protegiendo sus derechos humanos y necesidades básicas, con la garantía de seguridad y bienestar de la región.