Un estudio de la UCJC advierte de que solo un 4,2% de las adolescentes españolas se ven trabajando en Ciencias

La Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela, dirigida por Francisco López Rupérez, ha presentado las conclusiones del estudio que ha liderado junto a Isabel García García y Eva Expósito Casas, bajo el título La educación científica en las Comunidades Autónomas. Conocimientos y competencias a la luz de PISA 2015. El documento señala que el déficit general de las vocaciones STEM en España es particularmente intenso en el caso de las chicas: solo un 16,3% de los adolescentes españoles de 15 años contempla dedicarse a esta área cuando sean adultos y de ese porcentaje, sólo el 4,2 por ciento corresponde a alumnas y el 12, 1 restante a alumnos.

Inmersos ya de lleno en la cuarta revolución industrial, los mayores nichos de empleo y de mayor salario y productividad se encuentran precisamente en los sectores de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Así, en los EE.UU., el ritmo de creación de los empleos STEM (del inglés Sciences, Technology, Engineering and Maths), al final de esta década duplicará al de los empleos no STEM (18% vs 9%). Según la Universidad de Lovaina y la Universidad de Utrech, por cada empleo de tecnología se generan hasta 4,4 empleos adicionales en otros ámbitos.

Las razones que, de acuerdo con el estudio, explican esta brecha en España, tienen que ver con los efectos de los sesgos de género de origen social, como, por ejemplo, la transferencia de expectativas colectivas y el papel de los estereotipos en nuestra sociedad, y el impacto de las preferencias personales. El informe alude al modelo de Cherian de 2017 para explicar que vivimos en una cultura masculina en la que el sentimiento de pertenencia para esas opciones es inferior para las mujeres que para los hombres; a una insuficiente experiencia previa con la informática, ingeniería y física; y a una brecha en materia de autoeficacia o, lo que es lo mismo, que las chicas necesitan más autoconfianza que los chicos para sentir que dominan las asignaturas de Ciencias. 

En palabras de López Rupérez “parte de la brecha salarial es debida a la brecha de género en vocaciones STEM. Hay otra dimensión colectiva, tenemos un problema de insuficiencia de vocación STEM en España”. El catedrático afirma con rotundidad que el sistema educativo en España debe esforzarse para que las chicas se orienten con mayor fuerza hacia las áreas STEM. “Permitiría con un criterio de máxima eficiencia mejorar la proporción de graduados STEM en España y, reduciendo esa brecha de género, conseguiremos eventualmente mejorar el porcentaje global de profesionales en Ciencias con menos recursos”.

Recomendaciones para atraer a las chicas hacia las ciencias

En el apartado de recomendaciones, se propone aumentar el número general de vocaciones a través de la atracción de más chicas hacia las materias STEM. Para disminuir la brecha de género, el estudio propone actuar, desde las prácticas docentes, en áreas como la autoconfianza de las alumnas, el apoyo de sus iguales y compañeros y el aumento de la implicación parental, en especial de las madres, pues se ha observado una relación entre cada uno de esos tres factores y el desempeño en las materias de ciencias que es más intensa para las chicas que para los chicos. Además, la intervención en la Educación Secundaria Obligatoria resulta a este respecto decisiva, pues se observa que es una etapa crítica en la cual las chicas inician su distanciamiento de las ciencias y las matemáticas.

Asimismo, el informe apuesta por el impulso a las metodologías de aprendizaje colaborativo y por proyectos, las prácticas de laboratorio y también por una sustancial mejora de los servicios de orientación escolar.

La investigación aporta un diagnóstico territorializado por Comunidades Autónomas sobre la relación que existe entre el rendimiento académico en Ciencias y las vocaciones STEM, el desempeño de las CC.AA. en materia de competencias y de conocimientos científicos, la influencia del nivel socioeconómico y cultural, y la influencia de la variable sexo en el interés por estas materias.