La UCJC recibe el Premio Ciudadano Europeo 2018

La Universidad Camilo José Cela, por medio de su Fundación, ha recogido el Premio Ciudadano Europeo que otorga el Parlamento Europeo, como reconocimiento al diseño e implantación del Proyecto Integra. El acto de entrega tuvo lugar ayer en la sede la Eurocámara en Bruselas, y contó con la presencia de Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo y del vicepresidente del Parlamento Europeo, Ramón Luis Valcárcel, que hace unos días impartió una conferencia en la UCJC. Recogieron el galardón la presidenta de la Institución Educativa SEK –a la que la UCJC pertenece– Nieves Segovia; y el director de la Fundación UCJC, Ignacio Sell, de manos de la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Sylvie Guillaume.

Este galardón “reconoce a quienes promueven los valores europeos y la comprensión mutua o facilitan la cooperación transfronteriza”, según afirma el Parlamento Europeo. La Eurocámara ha reconocido un total de 47 proyectos de los 28 países de la Unión Europea.

Según Nieves Segovia, “este es un gran reconocimiento al compromiso y esfuerzo que la Universidad Camilo José Cela ha dedicado a proyectos en innovación social educativa y a la formación integral de sus alumnos en valores humanos, respeto a la diversidad y promoción de la multiculturalidad en sus aulas favoreciendo así la cohesión de las sociedades europeas.”

El Proyecto Integra de la UCJC tiene como objetivo facilitar el acceso a estudiantes internacionales precedentes de países en conflicto a programas formativos en distintas disciplinas para ayudarles a alcanzar, de la forma más completa posible, una integración personal, social y académica en nuestro país. En estos momentos, los diez estudiantes, 8 hombres y 2 mujeres que proceden de zonas de guerra de Siria (Damasco, Alepo y Homs), Irak, Ucrania (Xercoh) y Afganistán, están cursando el segundo año de sus estudios de Grado.

La UCJC, primera universidad española que acoge estudiantes refugiados

El Proyecto Integra fue diseñado, propuesto e implementado en 2016 junto con las instituciones que lo hicieron posible –UNICEF, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo y la UCJC– como respuesta a la demanda social y humanitaria que expresó el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados para que los países europeos facilitaran el acceso a estudios superiores a refugiados que ya eran estudiantes en sus países de origen.

En la selección de los estudiantes se tuvo en cuenta su consideración de refugiados (o demandantes de asilo) de los perfiles solicitantes, así como el criterio de mayoría de edad, que tuvieran el bachillerato (o equivalente) terminado, su expediente académico y su procedencia de áreas de conflicto derivadas de guerras o terrorismo. No se tuvo en cuenta su religión, nacionalidad, ideología política ni etnia.