Stephen Heppell, director de la Cátedra de Felipe Segovia de la Innovación para el Aprendizaje de la UCJC, entrevistado en ‘XL Semanal’

Stephen Heppell, director de la Cátedra de Felipe Segovia de la Innovación para el Aprendizaje de la Universidad Camilo José Cela, ha sido protagonista en la revista ‘XL Semanal’, el suplemento dominical del Diario ABC, con una entrevista en la que analiza el futuro de la educación y la importancia de la tecnología en el mismo.

Heppell es un referente mundial en educación. Es catedrático y presidente de New Media Environments, Centre for Excellence in Media Practice, en la Universidad de Bournemouth. Además, es catedrático emérito de la Universidad de Anglia Ruskin, profesor visitante en la Universidad de Gales, en Newport, y presidente ejecutivo de Learning Possibilities, entre otros cargos que ostenta actualmente.

Durante la entrevista, Stephen Heppell hace especial hincapié en que deben ser los alumnos los que deberían planificar su propio futuro. Según Heppell, a los estudiantes más jóvenes hay que “animarlos a investigar, a argumentar, a discutir… Son enseñanzas para la vida. Pero nada los prepara peor que la escuela para el mundo que viene”.

Heppell colabora habitualmente, además, con los distintos colegios SEK, donde ha implantado varios modelos de aprendizaje, como los Makerspaces, donde son los propios alumnos los que planifican y llevan a cabo, con sus propias manos, los proyectos que diseñan de forma individual o en grupo. Sobre este aspecto de la educación, Heppell tiene muy claro que esta es la mejor manera de aprender para un niño.

“El modelo basado en proyectos es el camino que seguir”, asegura el británico en la entrevista. “Te prepara para el mundo profesional. Aprendes a buscar información y a sacarle partido, a repartir las tareas, a presentar los resultados… Reta a los estudiantes a resolver un caso práctico aplicando los conocimientos de materias diferentes”, añade.

El aula del futuro, según Heppell

Heppell incluso teoriza sobre cómo debería ser un aula ideal que maximice las capacidades de aprendizaje y trabajo de un alumno. “Abiertas, de tres paredes, muy espaciosas… El concepto tradicional de aula perjudica el aprendizaje. Por ejemplo, en una clase cerrada los niveles de dióxido de carbono se elevan conforme avanza la mañana. Es difícil mantener la concentración a partir de 2000 partículas por millón. Pero se pueden alcanzar picos de 4000. Lo único que le apetece a un niño que respira ese aire es armar jaleo”, advierte.

Para terminar, Stephen Heppell opina que, con ese formato de aula, las clases podrían albergar hasta a 100 alumnos a la vez, con “al menos tres profesores en el aula y cinco o seis zonas de atención”, mezclando a estudiantes de distintas edades. “Nadie dijo que las fases del aprendizaje dependan de la edad. Nadie puede decir qué hay que saber a los 10 años y a los 13. Las escuelas se lo han inventado porque les conviene para su gestión. Pero mire una familia, un club deportivo, un grupo de teatro… Las edades se mezclan. Cuando lo hacemos, los pequeños quieren esforzarse para ser como los mayores, y los mayores cuidan de ellos. El comportamiento es mejor. Y el progreso también”, sentencia Heppell.