La UCJC celebra el Día de los Derechos Humanos con el visionado del cortometraje ‘Aquel no era yo’

La Universidad Camilo José Cela celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos con un acto, organizado por el Instituto de Cooperación de los Derechos Humanos (ICDH), en el que se proyectó la película Aquel no era yo, un cortometraje de Esteban Crespo, ganador del Goya al Mejor Corto de Ficción en 2013, y nominado al Oscar en 2014 en la categoría de Mejor Cortometraje de Acción Real. En la presentación intervinieron Carmelo Angulo –Director del ICDH de la Universidad Camilo José Cela– y Gustavo Salmerón, actor de la película.

Carmelo Angulo, antes de dirigir el Instituto para la Cooperación y el Desarrollo Humano de la UCJC, fue representante diplomático español en Mauritania, Canadá y Túnez, embajador de España en Bolivia, Colombia, Argentina y México, y representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina, entre otros cargos.

Angulo expuso la situación de los derechos humanos en la infancia y en la adolescencia. Al hilo del cortometraje Aquel no era yo, que narra la historia de un niño soldado y una cooperante española en un país africano, habló sobre la situación de estos infantes en algunos rincones de África dominados por dictadores y guerrillas. “Para sacarlos de las guerrillas, algunas veces incluso hay que recomprar a algunos niños a los militares que los secuestraron”, declaró.

“El tráfico de armas mueve más de mil millones de dólares al año”

“Los niños toman actitudes muy desafiantes al cabo de un año de ser secuestrados para convertirlos en soldados, y cuesta mucho trabajo recuperarlos mentalmente para que puedan tener una vida normal”, narró Carmelo Angulo, que denunció, a su vez, el constante tráfico de armas que existe en África: “Mueve más de mil millones de dólares al año y, aunque se han firmado acuerdos internacionales para regularlo e impedirlo, estos acuerdos nunca se cumplen”.

Gustavo Salmerón, uno de los actores principales de Aquel no era yo habló con los alumnos de la universidad, después del visionado de la película, sobre las dificultades del rodaje –“El presupuesto del que disponíamos no permitía viajar a África, por lo que rodamos la película en los alrededores de Madrid, con actores sacados del barrio de Lavapiés”, comentó a modo de anécdota–, y demostró estar concienciado con la situación de los niños soldado de África en alguna de sus declaraciones.

“Hay veces que estos niños, secuestrados por las milicias para convertirlos en soldados, son obligados, como bautismo de fuego, a volver a sus pueblos y matar a sus familias”, relató Salmerón. “Posteriormente son marginados y repudiados cuando vuelven a sus hogares. Esto lo sufren especialmente las niñas, que son utilizadas como esclavas sexuales”.