La Cátedra de la Mar alerta sobre las corrientes de resaca como principal motivo de ahogamientos en las playas españolas

El Grupo de Investigación de Turismo, Ocio y Medio Marino de la Cátedra de la Mar de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) alerta de que las ‘corrientes de resaca’, un fenómeno natural poco conocido por los bañistas, son la causa más probable de ahogamientos en las playas españolas. Los expertos informan también sobre cómo actuar para prevenirlas y disfrutar de la playa con seguridad este verano.

Las corrientes de resaca –que nada tienen que ver con las conocidas como ‘resacas’ o arrastre entre ola y ola–, se forman cuando el agua que llega a la playa vuelve mar adentro en zonas específicas (de ahí el nombre de corrientes de retorno con el que también se las conoce). Las corrientes de resaca pueden formarse en muy poco tiempo, cuando se erosionan y abren bancos de arena paralelos a la playa. Los canales de resaca asociados a estas corrientes son también las avenidas naturales por donde desaparece gran volumen de arena durante los temporales de invierno. Como consecuencia del proceso, los bancos de arena paralelos a la playa, que contenían el agua agolpada contra la orilla, ceden por erosión originando corrientes de resaca que arrastran mar adentro a los bañistas.

“Las investigaciones de la Cátedra de la Mar (UCJC) sobre los últimos ahogamientos de este año 2015 en Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana o Asturias ponen de manifiesto la necesidad urgente de formar y divulgar sobre los efectos de las corrientes de resaca como la principal causa de ahogamiento en las playas españolas, ya que el desconocimiento es generalizado”, explica Antonio de la Cruz, coordinador del Grupo de Investigación de la UCJC.

A diferencia de otros países más avanzados en esta materia, en España todavía no existe una adecuada formación ni estadísticas detalladas que permitan conocer con precisión la relación entre corrientes de resaca y ahogamientos en la playa.

Cómo prevenir accidentes por corrientes de resaca

Los investigadores Antonio de la Cruz y Francisco Javier Aragón, director de la Cátedra de la Mar de la UCJC, afirman que existen indicadores fiables que, junto a la práctica, ayudan a localizar las corrientes de resaca. Destacan la importancia de seguir las indicaciones de los socorristas, así como la necesidad urgente de señalizar e informar mediante banderas y carteles las zonas de corriente de resaca. También ofrecen  algunas pistas y recomendaciones.

  1. Observar las líneas de olas. La mayor profundidad del canal de resaca en comparación con las zonas adyacentes, evita que las olas rompan. Por lo tanto, se produce un contraste entre la zona de la corriente de resaca (oleaje más calmado o inexistente) y las zonas adyacentes dominadas por olas de traslación con espuma blanca, lo que permite la identificación de la corriente de resaca, ya que esta puede “interrumpir” varias líneas de oleaje.
  2. Identificar el tono arenoso del mar. Las corrientes de resaca pueden identificarse a veces a simple vista como consecuencia de la erosión producida por la arena que transportan en suspensión. A veces, esta arena y materiales pueden dar un tono arenoso que permite identificar las corrientes de resaca. Otras veces pueden tener colores azul intenso o más apagado. Las zonas de la playa durante bajamar donde la erosión es más acusada también alertan sobre este fenómeno.
  3. No perder la calma y nadar en paralelo a la orilla. Si caemos en una corriente de resaca lo que nunca debemos hacer es perder la calma y nadar contra corriente hacia la orilla, lo aconsejable es salir de la corriente nadando paralelamente a la orilla y después, cuando ya no sintamos el tirón de la corriente, volver a la playa de forma inclinada aprovechando el empuje de las olas de traslación. Si somos buenos nadadores, podemos dejarnos llevar hasta la cabecera de la corriente de resaca, donde la velocidad es mínima, y después nadar en dirección inclinada hacia la orilla. Los canales de resaca son también un riesgo para los bañistas que no sepan nadar, ya que pueden “perder pie” al andar por el agua paralelamente a la orilla (las “pozas” mencionadas como causas de numerosos ahogamientos).

Antonio de la Cruz, que también es miembro del Comité de Expertos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), señala la necesidad de que los bañistas aprendan  a identificar estos fenómenos por sí mismos, ya que “muchas playas no tienen socorristas y además la gente se baña fuera de las zonas acotadas por los socorristas y cuando estos no están en su horario de trabajo”.  El experto también alerta de la necesidad de que los bañistas sepan detectar estos fenómenos en caso de que visiten playas en el extranjero, por ejemplo en Hispanoamérica, donde las playas son mucho más abiertas y expuestas a los océanos Atlántico y Pacífico y cuyos servicios de socorrismo pueden ser más irregulares e infrecuentes.