Carmen Klohe, de la Universidad de St John´s de Nueva York, habla del “Ocio de los jóvenes americanos” en la UCJC

La Profesora Carmen Klohe, de la Universidad de St John´s en Queens (Nueva York), impartió el pasado martes 17 de diciembre un curso sobre el Ocio de los Jóvenes Americanos a dos grupos del Grado de Magisterio en el Campus de Ferraz.

Según la profesora, los estudiantes tienen hoy en día más tiempo libre que nunca y las universidades tratan por todos los medios de llenar ese tiempo con todo tipo de actividades (deportivas, música, poesía, ajedrez, etc.). Sin embargo, a pesar de ese tiempo de ocio, los estudiantes dedican actualmente mucho menos tiempo a la lectura. Afortunadamente, la profesora no atribuye esta falta de dedicación a un aumento del llamado “ocio negro” (drogas, alcohol), que a sus ojos, no resulta algo mayoritario. El problema, según Klohe, viene generado por el tiempo que los estudiantes le dedican a Internet, que según muchas encuestas excede las 7 horas diarias. A pesar de que las cifras indican que los jóvenes leen mucho en Internet, no se trata de una lectura profunda, ni ésta se realiza sobre textos que contribuyan a ampliar significativamente el bagaje cultural de los jóvenes. Según Klohe, la lectura en Internet nunca podrá proporcionar el mismo conocimiento que la lectura de textos clásicos en cualquier disciplina.

Este desfase entre los hábitos de lectura de nuestros alumnos y los de los profesores de generaciones anteriores desencadena, según Klohe, muchos problemas comunicativos entre alumnado y profesorado, a la vez que dificulta la labor docente de éstos últimos. “Carecemos de esa base común de conocimientos a los que podemos referirnos siempre. Antes todos conocíamos ciertas cosas, pero hoy en día no es necesariamente así”, afirma. La profesora de la Universidad de St John´s, que no encuentra diferencias significativas entre los hábitos de los jóvenes americanos y los de los jóvenes de nuestro país, asegura que el hecho de que docentes y alumnos no puedan referirse a las mismas fuentes de conocimiento supone una importante barrera a la hora de impartir clase.